VadeReto y Alianzara "El espacio" (La sintonía)
Leyendo la propuesta de este mes me acordé de un relato que escribí para el taller de escritura, inspirado en los sucesos ocurridos en Takashimadaira, un bloque de edificios en Tokio con una leyenda maldita detrás. Unos años después, este pequeño relato daría lugar a una historia más larga, titulada Morada maldita, e incluida en mi libro de relatos cortos Retazos de otras realidades.
El
sonido incansable de las chicharras y el calor asfixiante de una tarde de
verano. Era todo cuanto atraía la atención de quien observara el bloque
infinito de edificios, con su opresiva organización. Esa mañana, él se había
levantado con la cabeza en otra parte, pensando en el poco sentido que encontraba
en todo desde hacía ya varios meses. Como cada día, de camino al trabajo, había
cogido un periódico y lo había ido leyendo en el metro, con la desgana de quien
ha perdido toda esperanza. La jornada también había trascurrido como cualquier
otra, sin un ápice de emoción. Por eso, al salir del trabajo, cuando volvía a
casa, las dudas ya le habían roído el alma. En el camino, el sonido de los
taxis, el humo industrial y un niño al que se le había caído su helado.
Llegó
al bloque en el que vivía recientemente. El canto de las chicharras se seguía
escuchando, dando forma a una sintonía que formaba ya parte de su vida y que se
deslizaba como la seda hasta su corazón. Subió las escaleras hasta el tercer
piso e introdujo las llaves en la puerta. Pero algo lo atraía hacia otro lugar.
Muy dentro sentía la imperiosa necesidad de seguir subiendo.
Se
dejó las llaves puestas y se dirigió hasta el décimo piso. Allí solo tuvo que
encaramarse a la ventana, contemplando la bandada de pájaros que daban vueltas
en círculos, como un mal augurio sobre lo que estaba a punto de ocurrir. En
ningún momento se le ocurrió la opción de dar media vuelta. Ya estaba decidido.
En esos momentos el edificio parecía estar prácticamente vacío. Todos estaban
dentro de sus casas. Nadie lo notaría. Dio un paso adelante y cayó hacia el
vacío. Las chicharras pararon su canto, mientras que el asfalto se teñía de
rojo. Después continuaron su melodía, como si nada hubiera pasado. Pero no
sería el primer suicidio. Pronto, el magnetismo de ese lugar calaría en la
mente de más incautos, absorbiéndoles las ganas y vaciándoles el alma.
Hola, Rocío.
ResponderEliminar¡Escalofriante relato!
La cadencia de tu magnífica narración nos arrastra junto al destino del protagonista.
La historia es mucho más terrorífica en cuanto que se corresponde con un hecho real. Googleando he visto que a este tipo de viviendas las llaman «Danchi» y que, esta en concreto, forma parte del llamado «dark tourism», el bloque de la muerte de Japón. Menos mal que lo estoy leyendo bien temprano, espero que antes de la noche se me olvide. 😜😅
Leyendas aparte, tratas un tema muy serio y de mucha actualidad. El nivel de vida que llevamos con su endiablado ritmo, el cumplimiento de objetivos casi imposibles diseñados por los Sistemas, la comparación y la competición, y nuestra cada vez más endeble resistencia emocional, lleva a mucha gente al suicidio. Según leí hace poco, el índice en jóvenes está subiendo alarmantemente. Es un tema al que debería de prestársele más atención.
Muchas gracias por regalar este relato para el reto. Además de ponerte la carne de gallina, te invita a la reflexión.
Abrazo Grande.
¡Hola José! Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Y si, como bien te ha informado Google, a Takashimadaira se le conoce como el bloque de la muerte de Japón. Tuvieron que llegar incluso a poner rejas en los balcones para que la gente no fuera allí a suicidarse. No sé por qué parece que hay ciertos lugares que acumulan esa serie de tragedias. Igual que sucede con el bosque de los suicidios, también en Japón. La gente va allí específicamente para morir.
EliminarA mi me dejo tan atrapada la historia de Takashimadaira que tuve que hacer un micro inspirado en su leyenda y después lo convertí en una historia más larga para mi libro de relatos cortos.
El tema desde luego es espeluznante, porque dejando de lado el lugar que elijan, es cierto, tal y como comentas, que cada vez hay más personas que se suicidan y también con más problemas de depresión. Se está creando un sistema en el que cada vez tenemos peor salud mental, a pesar de que es la época en la que más se habla de ella.
Muchas gracias por pasarte. Un saludo.
¡Hola, Rocío!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho cómo juegas con el sonido del canto de las chicharras que son las que crean esa sintonía del título. El relato empieza con ese canto, se desarrolla y termina con él, “como si nada hubiera pasado”.
Me ha gustado también lo visual que es y cómo vas describiendo tanto lo que rodea al protagonista, como las acciones que este realiza así como sus sentimientos. Fíjate que me han impactado estas imagenes: “En el camino, el sonido de los taxis, el humo industrial y un niño al que se le había caído su helado”. El que al niño se le caiga el helado es un detalle que puede parecer sin importancia y, sin embargo, lo veo como un elemento clave que además es acorde con ese sentimiento de desesperanza. La caída del helado es como la caída y pérdida de todas las ilusiones.
Y me parece muy impactante cómo describes todo lo que va haciendo el protagonista antes de sucidarse y el final tan inquietante: “Pero no sería el primer suicidio. Pronto, el magnetismo de ese lugar calaría en la mente de más incautos, absorbiéndoles las ganas y vaciándoles el alma”.
Impresionante, Rocio, te felicito.
Muchas gracias por participar en el reto y un abrazo.
¡Hola Cristina! Cuanto me alegra que te haya gustado el micro. En su momento fue complicado escribirlo porque use de inspiración la historia de este bloque maldito para un ejercicio de escritura en el que teníamos que incluir cinco palabras que nos habían tocado al azar. Al final el resultado me gusto mucho y creo que cuadra con el reto que habíais propuesto. Por eso me acorde de él.
EliminarMuchas gracias por tan detallado análisis del texto. Ayuda mucho para saber aquello que funciona o lo que más impacta.
Un saludo.
Ese canto de las chicharras me ha traído recuerdos de mi niñez. Un final inquietante y desgarrador. Todo el texto está lleno de fuertes emociones. Un abrazo fuerte
ResponderEliminar¡Hola Nuria! Espero que sean recuerdos mucho más alegres que el tono de este relato. Me alegra que te haya gustado.
EliminarUn saludo.
Me gustó mucho tu texto. Es una ficción con una base muy real y tratas un tema delicado y de actualidad. Ese bloque de Japón ha sido una fuente muy acertada de inspiración . Un abrazo
ResponderEliminarlady_p
Mil gracias Lady_p. Me alegra que el texto te haya gustado.
EliminarUn saludo.
Te puedo decir que me he quedado impactada. Mucho. No me esperaba la decisión del personaje. Pero lo que me ha dejado helada y más impresionada es ese pequeño detalle de las cigarras: "Las chicharras pararon su canto", "Después continuaron"... Imaginarme esa escena de impasibilidad de la naturaleza ante un acto terrible, como sería en la realidad, le da un realismo pavoroso. Para mí un detalle genial. Pero toda la historia me ha gustado mucho, se desenvuelve muy natural. Voy a curiosear la fuente de la inspiración en Japón.
ResponderEliminarUn gustazo de lectura.
Un abrazo! :)
¡Hola Maite! Muchas gracias por tremendo comentario que me has dejado. En el documental que vi en su momento hablaban sobre ese sonido constante de las chicharras en los alrededores del bloque de edificios y me pareció adecuado tenerlo en cuenta a la hora de construir el relato.
EliminarIndaga, indaga, que no tiene desperdicio.
Un saludo.
Hola Rocío
ResponderEliminarEl suicidio de una persona revela que ha llegado a un punto en el que no puede seguir viviendo, necesita quitarse de en medio. Y eso, muchas veces, es provocado por ese clima de alienación al que llega mucha gente de esta, nuestra época. ¿Cómo hemos alcanzado ese nivel de competición extrema y falta de preparación emocional para soportarlo? Lo cierto es que la tasa de suicidios, sobre todo en sociedades como la japonesa, es impresionante. Algo está fallando.
Pero tu relato no falla, se nos mete en la piel, sin estridencias, con la única música de las chicharras. ¡Es genial! ¡Felicitaciones!
Un abrazo
Marlen
Muchísimas gracias. Me alegra mucho que le dediques tan bellas palabras a este microrrelato.
EliminarComo sociedad fallamos en muchas cosas y los altos índices de suicidio son una de ellas como comentas. Ojala tuviéramos un mundo más justo, en el que nos ayudáramos en vez de pisotearnos para conseguir lo que queremos, ascender en el trabajo o conseguir cualquier logro.
Un saludo.
Existen lugares que atraen a los suicidas. En el caso del protagonista de tu historia el impulso fue consecuencia de algo que iba rumiando por dentro, y como dice acertadamente José Antonio, existen lugares así, que llevan a la muerte de quienes caen en esa especie de atracción fatal. La decepción producida por la rutina y la falta de incentivos llega a ser la causa de muchas muertes. Es un tema muy preocupante.
ResponderEliminarMe ha encantado leerte, Rocío. Tu forma de relatar es envolvente y muy entretenida.
Saludos.
¡Hola Marcos! Es cierto. Hay lugares que tienen una atracción especial y son peligrosos para cierto tipos de personas que cargan con otros agravantes.
EliminarMuchas gracias por tus palabras. Me alegra que te haya gustado la manera en que está escrito y que su lectura te haya resultado envolvente.
Un saludo.
Hola Rocío:
ResponderEliminarHe visto en el buscador lo que se dice sobre este sitio Takashimadaira y es realmente perturbador.
"no explica cómo esto pudo afectar a la enorme cantidad de personas que llegaron hasta estos bloques de pisos desde otros puntos de la ciudad solo con la intención de quitarse la vida".
Ciertamente no, porque desde otros lugares no se oirán las chicharras. Da hasta para película de terror.
Has plasmado muy bien cómo acaba llevándole lo que sea a tirarse hacia el abismo... y es interesante que las chicharras parece que dejan de cantar mientras él cae....
Un saludo.
¡Hola Mercedes! Me alegra que mi relato te haya animado a buscar sobre la historia detrás de Takashimadaira. Es un sitio que pone los vellos de punta desde luego.
EliminarUn saludo y gracias por pasarte por aquí.