Microrreto, Intertextualidad. Un laberinto de historias (La melodía del tictac)
Para el microrreto de este mes, desde El tintero de oro, Marta nos propone escribir un micro, con la condición de que no supere las 250 palabras, utilizando el concepto de la intertextualidad que nos explica en la misma entrada en la que nos habla de este reto. Tiene que ser un micro, por lo tanto, inspirado en algún cuento o historia conocida, pero alterándola: cambio de escenario, personajes de otro cuento, diferente época...
Podéis leer el resto de los relatos participantes aquí.
El reloj dejó
escapar un sonido perturbador e inquietante. Eran las 12 de la noche. Qué
rápido se había pasado el tiempo. Sin dar explicaciones, solté la mano
del príncipe y salí corriendo. El hechizo se estaba desvaneciendo, llevándose
consigo el delicado vestido mientras el antinatural tictac seguía resonando en
la estancia, colándose en mis huesos y poniéndome cada vez más nerviosa. Era
como una melodía que anunciaba lo peor. A medida que me alejaba, las figuras se
desdibujaban, se volvían líquidas y maleables, se esfumaban hasta que sólo
quedó el vacío, una negrura aplastante que se lo tragaba todo.
Me quedé paralizada, a punto de terminar de bajar una
escalera que ya no existía. Intenté moverme, huir, escapar de esa pesadilla,
pero me fue imposible oponerme a su voluntad. Una fuerza desconocida me elevó
en el aire y una lágrima rodó por mi mejilla. Él ya estaba aquí. El fin se
acercaba. Esta vez no lo lograría. Nada me salvaría. Ni siquiera la música que
intentaba tararear para alejarme de allí y escapar de sus retorcidas garras.
Había tardado demasiado en reaccionar y me quedaría para siempre atrapada en
esa pesadilla. Bueno, él me mataría antes. Sentí la presión,
tirando en direcciones opuestas. Los huesos se astillaron con un ruido que
solapó al del reloj y mi cuerpo se retorció en posiciones imposibles. Con los
ojos aún en blanco, la mandíbula se me desencajó y caí al suelo como un títere.


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